miércoles, 23 de marzo de 2011

SÓCRATES, SU CONTEXTO Y SU PENSAMIENTO.

Sócrates (nace 470 a.c, se desconoce la fecha exacta de su muerte) aparece en la historia de la filosofía como uno de los personajes con mayor relevancia. A pesar de no haber escrito nunca ningún texto, influyó de tal manera en la filosofía por su ética (ética socrática) y su innovador método (la Mayéutica), que no se puede hablar de la historia de la filosofía  sin hacer mención obligada de él.
Sócrates surge como figura una vez que se termina la época de los presocráticos (naturalistas, teóricos y humanistas), en esta última etapa, se dio gran importancia a la política, al derecho y a los estudios sobre cómo construir un mejor Estado o polis. Recordemos que los sofistas, los “sabios” de la época imponen la retórica a la hora de actuar en lugar de argumentos convincentes y coherentes. Estos sofistas eran personajes admirados por los demás, pues “manejaban” muchos conocimientos.
Sócrates es el primer personaje en enfrentarlos y criticarlos públicamente por estos pseudos conocimientos. Ellos decían saber de todo, de política, de arte, de ciencias, de religión, en fin, de todo. En cambio Sócrates lanza la expresión tan conocida “sólo sé que nada sé”,  en esta declaración se entiende la ironía, pues al reconocerse ignorante en ciertos aspectos o temas, está mostrando su sabiduría y su grandeza. Es más sabio que los sofistas, por cuanto no presume de aquello que desconoce, y los sofistas presumían ser sabios, cuando en realidad manejaban sólo algunas áreas de conocimiento. Ésa es la diferencia entre un sabio y  un charlatán.
Sin embargo, Sócrates, reconoce en ellos un  poder de oratoria claro y evidente, pero cuestiona los fines con que utilizan esta técnica. Además los sofistas cobraban por sus enseñanzas, es decir, cobraban por enseñar a cómo mentir y “engatusar” a las personas para conseguir que se adhirieran a sus pensamientos (especialmente a los políticos). Tal como hoy, los del vulgo, los incultos o con poco conocimiento o información, los que no poseen pensamientos propios con fundamentos, son las presas fáciles y rápidas de palabrerías, de discursos emotivos o falaces.
Estas acciones llevaron a que este desatacado filósofo fuera acusado y condenado de manera injusta.  Su ética que ha sido difundida, se expresa de la siguiente manera: “Es preferible padecer una injusticia, entes que cometerla”. Sócrates aceptó y acató su condena sin escapar de ella, por honor y por amor a la verdad y a sus convicciones. No aceptó sobornos, ni el exilio que le propusieron, el destierro era una deshonra, tampoco aceptó la fuga, ni la fianza que sus amigos querían pagar para que escapara de aquel destino. Su muerte se produce bebiendo el veneno llamado cicuta que le dieron en su celda, el cual provoca una muerte lenta y de efecto paralizador o de adormecimiento de su cuerpo, desde sus pies hasta que llega al corazón, el cual se detiene o se paraliza y deja de cumplir su función vital, provocando el deceso de quien lo consume.
Señalamos que Sócrates nunca escribió ningún texto, cabe preguntarse entonces, ¿cómo se conoce su pensamiento y su doctrina? La respuesta es simple, su discípulo Platón, recopiló sus dichos, sus reflexiones y su vida en sus diálogos y sus textos. Es por medio de Platón que conocemos el pensar de Sócrates.
Sócrates usaba como método para hacer filosofía la MAYÉUTICA, una técnica oral que consiste en dialogar, en conversar e interrogar a los interlocutores sobre la definición de algún concepto que le interesara.
Sócrates partía de la pregunta ¿Qué es XX? Buscaba una definición universal de las cosas, y para ello recopilaba la información, la opinión y los argumentos de los demás, de esas respuestas, rescataba aquellos argumentos más convincentes y de ese modo iba mejorando, perfeccionando sus respuestas. Nótese la relevancia del diálogo, de escuchar y discernir lo verdadero de lo falso. Su objetivo era encontrar definiciones universales, pero con esta técnica se da cuenta que siempre una definición puede ser mejorada. Por lo tanto el diálogo como fuente de conocimiento y de humanización es fundamental.
En el texto La Apología de Sócrates” (Escrito por Platón) se narran las acusaciones recibidas por Sócrates, su defensa, el juicio y su muerte, y de este texto, se deriva su ética. De sus seguidores, el principal es Platón, quien sí escribió textos, principalmente diálogos llenos de poesía y metáforas. Son textos de gran valor literario y se dividen en diálogos de Juventud, madurez y vejez. Platón funda la Academia de Atenas (una especie de escuela) en la cual había la siguiente inscripción en la entrada: “Nadie entra aquí si no sabe geometría” ¿cuántos de nosotros hubiésemos quedado afuera por esta exigencia? 

martes, 15 de marzo de 2011

De las cosas que pueden ponerse en duda - René Descartes


He advertido hace ya algún tiempo que, desde mi más temprana edad, había admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, y que lo edificado después sobre cimientos tan poco sólidos tenía que ser por fuerza muy dudoso e incierto; de suerte que me era preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos, si quería establecer algo firme y constante en las ciencias. Mas pareciéndome ardua dicha empresa, he aguardado hasta alcanzar una edad lo bastante madura como para no poder esperar que haya otra, tras ella, más apta para la ejecución de mi propósito; y por ello lo he diferido tanto, que a partir de ahora me sentiría culpable si gastase en deliberaciones el tiempo que me queda para obrar. Así pues, ahora que mi espíritu está libre de todo cuidado, habiéndome procurado reposo seguro en una apacible soledad, me aplicaré seriamente y con libertad a destruir en general todas mis antiguas opiniones. Ahora bien, para cumplir tal designio, no me será necesario probar que son todas falsas, lo que acaso no conseguiría nunca; sino que, por cuanto la razón me persuade desde el principio para que no dé más crédito a las cosas no enteramente ciertas e indudables que a las manifiestamente falsas, me bastará para rechazarlas todas con encontrar en cada una el más pequeño motivo de duda. Y para eso tampoco hará falta que examine todas y cada una en particular, pues sería un trabajo infinito; sino que, por cuanto la ruina de los cimientos lleva necesariamente consigo la de todo el edificio, me dirigiré en principio contra los fundamentos mismos en que se apoyaban todas mis opiniones antiguas.

Todo lo que he admitido hasta el presente como más seguro y verdadero, lo he aprendido de los sentidos o por los sentidos; ahora bien, he experimentado a veces que tales sentidos me engañaban, y es prudente no fiarse nunca por entero de quienes nos han engañado una vez. Pero, aun dado que los sentidos nos engañan a veces, tocante a cosas mal perceptibles o muy remotas, acaso hallemos otras muchas de las que no podamos razonablemente dudar, aunque las conozcamos por su medio; como, por ejemplo, que estoy aquí, sentado junto al fuego, con una bata puesta y este papel en mis manos, o cosas por el estilo. Y ¿cómo negar que estas manos y este cuerpo sean míos, si no es poniéndome a la altura de esos insensatos, cuyo cerebro está tan turbio y ofuscado por los negros vapores de la bilis, que aseguran constantemente ser reyes siendo muy pobres, ir vestidos de oro y púrpura estando desnudos, o que se imaginan ser cacharros o tener el cuerpo de vidrio? Mas los tales son locos, y yo no lo sería menos si me rigiera por su ejemplo. Con todo, debo considerar aquí que soy hombre y, por consiguiente, que tengo costumbre de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas, y a veces cosas menos verosímiles, que esos insensatos cuando están despiertos.
¡Cuántas veces no me habrá ocurrido soñar, por la noche, que estaba aquí mismo, vestido, junto al fuego, estando en realidad desnudo y en la cama! En este momento, estoy seguro de que yo miro este papel con los ojos de la vigilia, de que esta cabeza que muevo no está soñolienta, de que alargo esta mano y la siento de propósito y con plena conciencia: lo que acaece en sueños no me resulta tan claro y distinto como todo esto. Pero, pensándolo mejor, recuerdo haber sido engañado, mientras dormía, por ilusiones semejantes. Y fijándome en este pensamiento, veo de un modo tan manifiesto que no hay indicios concluyentes ni señales que basten a distinguir con claridad el sueño de la vigilia, que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi puede persuadirme de que estoy durmiendo.
Así, pues, supongamos ahora que estamos dormidos, y que todas estas particularidades, a saber: que abrimos los ojos, movemos la cabeza, alargamos las manos, no son sino mentirosas ilusiones; y pensemos que, acaso, ni nuestras manos ni todo nuestro cuerpo son tal y como los vemos. Con todo, hay que confesar al menos que las cosas que nos representamos en sueños son como cuadros y pinturas que deben formarse a semejanza de algo real y verdadero; de manera que por lo menos esas cosas generales –a saber: ojos, cabeza, manos, cuerpo entero– no son imaginarias, sino que en verdad existen. Pues los pintores, incluso cuando usan del mayor artificio para representar sirenas y sátiros mediante figuras caprichosas y fuera de lo común, no pueden, sin embargo, atribuirles formas y naturalezas del todo nuevas, y lo que hacen es sólo mezclar y componer partes de diversos animales; y, si llega el caso de que su imaginación sea lo bastante extravagante como para inventar algo tan nuevo que nunca haya sido visto, representándonos así su obra una cosa puramente fingida y absolutamente falsa, con todo, al menos los colores que usan deben ser verdaderos.
Y por igual razón, aun pudiendo ser imaginarias esas cosas generales –a saber: ojos, cabeza, manos y otras semejantes– es preciso confesar, de todos modos, que hay cosas aún más simples y universales realmente existentes, por cuya mezcla, ni más ni menos que por la de algunos colores verdaderos, se forman todas las imágenes de las cosas que residen en nuestro pensamiento, ya sean verdaderas y reales, ya fingidas y fantásticas. De ese género es la naturaleza corpórea en general, y su extensión, así como la figura de las cosas extensas, su cantidad o magnitud, su número, y también el lugar en que están, el tiempo que mide su duración y otras por el estilo. Por lo cual, acaso no sería mala conclusión si dijésemos que la física, la astronomía, la medicina y todas las demás ciencias que dependen de la consideración de cosas compuestas, son muy dudosas e inciertas; pero que la aritmética, la geometría y demás ciencias de este género, que no tratan sino de cosas muy simples y generales, sin ocuparse mucho de si tales cosas existen o no en la naturaleza, contienen algo cierto e indudable. Pues, duerma yo o esté despierto, dos más tres serán siempre cinco, y el cuadrado no tendrá más de cuatro lados; no pareciendo posible que verdades tan patentes puedan ser sospechosas de falsedad o incertidumbre alguna.

Y, sin embargo, hace tiempo que tengo en mi espíritu cierta opinión, según la cual hay un Dios que todo lo puede, por quien he sido creado tal como soy. Pues bien: ¿quién me asegura que el tal Dios no haya procedido de manera que no exista figura, ni magnitud, ni lugar, pero a la vez de modo que yo, no obstante, sí tenga la impresión de que todo eso existe tal y como lo veo? Y más aún: así como yo pienso, a veces, que los demás se engañan, hasta en las cosas que creen saber con más certeza, podría ocurrir que Dios haya querido que me engañe cuantas veces sumo dos más tres, o cuando enumero los lados de un cuadrado, o cuando juzgo de cosas aún más fáciles que ésas, si es que son siquiera imaginables. Es posible que Dios no haya querido que yo sea burlado así, pues se dice de Él que es la suprema bondad. Con todo, si el crearme de tal modo que yo siempre me engañase repugnaría a su bondad, también parecería del todo contrario a esa bondad el que permita que me engañe alguna vez, y esto último lo ha permitido, sin duda. Habrá personas que quizá prefieran, llegados a este punto, negar la existencia de un Dios tan poderoso, a creer que todas las demás cosas son inciertas; no les objetemos nada por el momento, y supongamos, en favor suyo, que
todo cuanto se ha dicho aquí de Dios es pura fábula; con todo, de cualquier manera que supongan haber llegado yo al estado y ser que poseo –ya lo atribuyan al destino o la fatalidad, ya al azar, ya en una enlazada secuencia de las cosas– será en cualquier caso cierto que, pues errar y equivocarse es una imperfección, cuanto menos poderoso sea el autor que atribuyan a mi origen, tanto más probable será que yo sea tan imperfecto, que siempre me engañe.

A tales razonamientos nada en absoluto tengo que oponer, sino que me constriñen a confesar que, de todas las opiniones a las que había dado crédito en otro tiempo como verdaderas, no hay una sola de la que no pueda dudar ahora, y ello no por descuido o ligereza, sino en virtud de argumentos muy fuertes y maduramente meditados; de tal suerte que, en adelante, debo suspender mi juicio acerca de dichos pensamientos, y no concederles más crédito del que daría a cosas manifiestamente falsas, si es que quiero hallar algo constante y seguro en las ciencias. Pero no basta con haber hecho esas observaciones, sino que debo procurar recordarlas, pues aquellas viejas y ordinarias opiniones vuelven con frecuencia a invadir mis pensamientos, arrogándose sobre mi espíritu el derecho de ocupación que les confiere el largo y familiar uso que han hecho de él, de modo que, aun sin mi permiso, son ya
casi dueñas de mis creencias. Y nunca perderé la costumbre de otorgarles mi aquiescencia y confianza, mientras las considere tal como en efecto son, a saber: en cierto modo dudosas –como acabo de mostrar–, y con todo muy probables, de suerte que hay más razón para creer en ellas que para negarlas. Por ello pienso que sería conveniente seguir deliberadamente un proceder contrario, y emplear todas mis fuerzas en engañarme a mí mismo, fingiendo que todas esas opiniones son falsas e imaginarias; hasta que, habiendo equilibrado el peso de mis prejuicios de suerte que no puedan inclinar mi opinión de un lado ni de otro, ya no sean dueños de mi juicio los malos hábitos que lo desvían del camino recto que puede conducirlo al conocimiento de la verdad.
Pues estoy seguro de que, entretanto, no puede haber peligro ni error en ese modo de proceder, y de que nunca será demasiada mi presente desconfianza, puesto que ahora no se trata de obrar, sino sólo de meditar y conocer. Así pues, supondré que hay, no un verdadero Dios –que es fuente suprema de verdad–, sino cierto genio maligno, no menos artero y engañador que poderoso, el cual ha usado de toda su industria para engañarme. Pensaré que el cielo, el aire, la tierra, los colores, las figuras, los sonidos y las demás cosas exteriores, no son sino ilusiones y ensueños, de los que él se sirve para atrapar mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como sin manos, sin ojos, sin carne, ni sangre, sin sentido alguno, y creyendo falsamente que tengo todo eso. Permaneceré obstinadamente fijo en ese pensamiento, y, si, por dicho medio, no me es posible llegar al conocimiento de alguna verdad, al menos está en mi mano suspender el juicio. Por ello, tendré sumo cuidado en no dar crédito a ninguna falsedad, y dispondré tan bien mi espíritu contra las malas artes de ese gran engañador que, por muy poderoso y astuto que sea, nunca podrá imponerme nada. Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir; y, como un esclavo que goza en sueños de una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones, y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habrían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no sean bastantes a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover.

René Descartes, Discurso del método-Meditaciones metafísicas, Editorial Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid, 1996,
Trigésima primera edición, págs. 125-131.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Factores protectores

Alumn@s este texto llamado "Factores protectores y de factores de Riesgo" es el material para la próxima semana. Obligatorio.


Atte. Lorena Leiva Cabrera

Factores protectores



Entre los factores protectores del bienestar psicológico se pueden destacar: el desarrollo de un proyecto de vida, el desarrollo y activación de redes sociales y el desarrollo de habilidades sociales. Los rituales tienen además un rol de importancia para una buena autoestima.



• Pensar y visualizar el proyecto de vida:

Es una de las principales tareas de desarrollo que enfrenta el adolescente. Implica atreverse a imaginar lo que se desea lograr en la propia vida y analizar las posibilidades y acciones concretas para conseguirlo. Implica considerar la realidad en que se vive, los recursos personales y sociales con que se cuenta y las dificultades que se presentan y pueden presentar, para llevar a cabo el proyecto vital. El temor a no ser capaz y la idea de que a pesar de los esfuerzos desplegados resulta imposible lograrlo, son algunos de los factores que hacen que un joven no proyecte su vida y que se rinda frente a las circunstancias que lo limitan.

Muchas veces los adolescentes tienen la sensación de que la vida es algo que les ocurre, que depende de decisiones tomadas por otros. Es importante como factor protector, desarrollar la idea de ser actor y no espectador de la propia vida.

Por otra parte, visualizar las consecuencias que pueden tener los propios comportamientos, y la capacidad de anticipar los resultados positivos y negativos que derivan de los estilos de vida adoptados, son factores importantes para desarrollar o recuperar la sensación de control sobre la propia vida.

Si bien no se puede elegir ni manejar todos los aspectos de la vida, sí es posible tomar opciones, elegir caminos, adoptar estilos de vida más o menos saludables. Los estilos de vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se definen como patrones de conducta individuales o grupales sostenidos durante un plazo relativamente prolongado, los que están condicionados por valores, creencias, actitudes, hábitos conocimientos y condiciones socioeconómicas del grupo de referencia, y que directa o indirectamente condicionan la conducta personal. El estilo de vida tiene por tanto varios componentes:



• El componente material: comprende los elementos tecnológicos producidos por el medio para adaptarse de manera adecuada al medio ambiente (por ejemplo: vivienda, vestuario, hábitos alimenticios)



• El componente social: caracterizado por las redes sociales y las agrupaciones formales de la sociedad.



• El componente ideológico: que incluye los valores y creencias compartidos por los integrantes del grupo social que generan en el individuo expectativas y conductas específicas en todos los ámbitos. La familia y la escuela pueden cumplir un importante rol dando confianza a los jóvenes y las jóvenes para imaginar su futuro y atreverse a trabajar para lograr lo que quieren.



• Desarrollar y activar redes sociales:

La red social personal está formada por la familia cercana, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio y/o trabajo, el personal de las instituciones a las que se acude y los conocidos. El efecto protector de las redes sociales se relaciona con las funciones de apoyo emocional, contención de emociones negativas, apoyo instrumental, apoyo en situación de crisis, información y regulación de los comportamientos de riesgo o inadecuados que ellas brindan. Las personas aisladas, aquellas que no tienen contacto habitual con sus familiares, amigos o conocidos, son mucho más vulnerables frente a situaciones adversas o crisis vitales. Es por tanto importante desarrollar y activar las redes sociales, para amortiguar el efecto de los factores de riesgo.



• Desarrollar ciertas habilidades sociales:

Se entiende por habilidades sociales, capacidades específicas que componen la conducta social y que son necesarias para asegurar que ésta sea exitosa y aceptada socialmente. La Organización

Mundial de la Salud destaca algunas de ellas y las denomina “habilidades para vivir”.

Son habilidades sociales relevantes:

• La habilidad para tomar la perspectiva del otro.

• La habilidad para percibir las normas que prevalecen en el medio social y para actuar en función de ellas.

• La capacidad de tomar contacto con las propias sensaciones y emociones.

• La capacidad de autocontrol.

• La capacidad de anticipar las consecuencias de la propia conducta.

• La habilidad de comunicarse en forma efectiva.

• La capacidad de resolver conflictos positivamente.

• La capacidad de enfrentar y resolver problemas.

Estas habilidades se pueden desarrollar y fortalecer, con este fin existen numerosas técnicas, algunas de las cuales se presentan en el libro de Ana María Arón y Neva Milicic, Clima social escolar y desarrollo personal. Un programa de mejoramiento.



• La autoestima:

Es la imagen y valoración que cada persona tiene de sí misma. Se refiere a diferentes aspectos como el aspecto físico, el académico y/o laboral y las relaciones sociales. Una persona con buena autoestima, con confianza en sí misma es menos vulnerable a las adversidades de la vida, o a los factores de riesgo. La creación de ambientes que favorecen la resolución exitosa de problemas, el señalamiento de los errores valorándolos como oportunidades de aprendizaje, el apoyo frente a las dificultades, ayudan a la formación de una autoestima saludable. El señalamiento permanente de los errores y la crítica negativa habitualmente disminuyen la confianza en sí mismo.

Uno de los factores que más se ha relacionado con la capacidad de recuperación de las personas que han vivido situaciones adversas es la existencia de por lo menos un adulto significativa que haya tenido confianza en ellos. El sentir que los padres, los profesores, los amigos confían es fortalecedor de la autoestima. Esto resalta la importancia de desarrollar y cuidar contextos familiares, escolares, sociales, acogedores y apoyadores.



• Los rituales:

Son comportamientos simbólicos que desarrollan los distintos grupos sociales para enfrentar situaciones clave y críticas en la vida de las personas. Se relacionan con eventos importantes como el nacimiento, el matrimonio, la muerte, y ayudan a enfrentar estos sucesos, facilitando su elaboración psicológica y su integración al curso histórico del grupo familiar y social. Cada cultura tienen sus propios rituales, y también cada grupo social o familia. El contexto escolar tiene sus propios rituales como son el inicio y el fin de la escolaridad, las premiaciones, la incorporación de alumnos nuevos y la despedida de los que tienen que partir. Los rituales, además de ayudar a la elaboración de momentos y situaciones críticas forman parte de la identidad de las personas y de los grupos sociales. El respeto de ciertos rituales sociales y/o familiares actúa como factor protector. Así, por ejemplo, y contrariamente a lo que a veces se piensa, la preparación y participación en el funeral de un ser querido ayuda a elaborar el desgarro que puede significar su partida.



Factores de riesgo: Incluyen aquellos aspectos personales o situaciones en la vida de los individuos que están asociadas con un aumento en la probabilidad de sufrir los efectos del estrés y enfermar

 ACCESO A DROGAS Y alcohol

 MIGRACION

 AISLAMIENTO Y MARGINACION

 FALTA DE EDUCACION, TRANSPORTE Y CASA

 DESORGANIZACION DEL VECINDARIO

 RECHAZO DE PARES

 CIRCUNSTANCIAS SOCIALES ADVERSAS, MALA NUTRICION POBREZA

 DISCRIMINACION E INJUSTICIA RACIAL

 DESVENTAJA SOCIAL

 VIOLENCIA Y DELINCUENCIA

 GUERRA

 ESTRÉS LABORAL

 DESEMPLEO

 DESMORALIZACION Y FRACASO ACADEMICO

 DEFICIT DE ATENCION

 CUIDAR PACIENTES CRONICOS O DEMENTES

 MALTRATO INFANTIL

 INSOMNIO CRONICO

 DOLOR CRONICO

 DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN

 EMBARAZO PRECOZ





 Actividad: analizar una tanda de avisos comerciales (alrededor de cinco) según lo saludable o no saludable que son los estilos de vida que propone cada uno y su relación con factores de riesgo y protección del bienestar psicosocial.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Psicoanálisis, ciencia y pseudociencia.

Alumn@s:


llevar impresos estos tetos que son obligatorios para la prueba de Octubre.

Éxito.
 
Lorena Leiva Cabrera

Psicoanálisis, ciencia y pseudociencia.



Philip Johnson acerca de Karl Popper



Karl Popper provee el indispensable punto de partida para comprender la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Popper pasó sus años de formación en la Viena de principios del siglo veinte, donde la vida intelectual estaba dominada por ideologías basadas en la ciencia, como el marxismo y las escuelas psicoanalíticas de Freud y Adler. Éstas eran ampliamente aceptadas como ramas legítimas de la ciencia natural, y atraían un gran cortejo de seguidores de entre los intelectuales, porque parecían tener un poder tan enorme de explicación. La aceptación del marxismo o del psicoanálisis tenía, como observó Popper, el efecto de una conversión o revelación intelectual, que abría tus ojos a una nueva verdad oculta a los no todavía iniciados. Cuando eran así abiertos tus ojos veías ejemplos confirmadores en todas partes; el mundo estaba lleno de verificaciones de la teoría. Todo lo que sucedía siempre lo confirmaba. Así, su verdad se hacía manifiesta; y los incrédulos eran evidentemente personas que no querían ver la verdad manifiesta; que rehusaban verla, bien porque iba en contra de su interés de clase, o bien debido a sus represiones, que seguían no analizadas y que clamaban por ser tratadas. Un marxista no podía abrir un diario sin encontrar en cada página una evidencia confirmadora de su interpretación de la historia; no sólo en las noticias, sino también en su presentación –que revelaba el prejuicio de clase del diario– y especialmente, claro, en lo que el diario no decía. El análisis freudiano destacaba que sus teorías quedaban constantemente verificadas por sus observaciones clínicas.

Popper se dio cuenta de que una teoría que parece explicarlo todo en realidad no explica nada. Si los salarios disminuían era porque los capitalistas estaban explotando a los obreros, como Marx predecía que lo harían, y si los sueldos se elevaban era porque los capitalistas estaban intentando salvar un sistema podrido mediante unos sobornos, que era también lo que el marxismo predecía. Un psicoanalista podría explicar por qué un hombre cometería asesinato –o, con la misma facilidad, por qué el mismo hombre sacrificaría su propia vida para salvar la de otro. Pero según Popper, una teoría con una capacidad explicativa genuina hace predicciones arriesgadas, que excluyen la mayor parte de posibles resultados. El éxito en la predicción es impactante sólo hasta donde el fracaso sea una verdadera posibilidad.

Popper quedó impresionado por el contraste entre la metodología de Marx o Freud por una parte, y de Albert Einstein por la otra. Einstein expuso casi temerariamente su Teoría General de la Relatividad a la falsación prediciendo el resultado de un osado experimento. Si el resultado hubiese sido diferente del predicho, la teoría habría quedado desacreditada. En contraste, los freudianos buscaban sólo ejemplos confirmadores, y hacían su teoría tan flexible que todo contaba como confirmación. Marx sí hizo predicciones específicas –acerca de las inevitables crisis del capitalismo, por ejemplo– pero cuando los predichos acontecimientos no se materializaron, sus seguidores respondieron modificando la teoría, de modo que siguiese explicando todo lo que sucediese. Popper emprendió responder no sólo a la cuestión específica de por qué el método científico de Einstein difería de la pseudociencia de Marx y de Freud, sino también a la cuestión más general de qué es ciencia y en qué difiere de la filosofía o de la religión. El modelo aceptado, descrito por vez primera por Francis Bacon, concebía la ciencia como un ejercicio de inducción. Se creía que los científicos formulaban teorías para explicar datos preexistentes, y que verificaban sus teorías acumulando evidencias adicionales confirmadoras. Pero los filósofos escépticos –especialmente David Hume– habían puesto en tela de juicio que una serie de observaciones objetivas pudiesen realmente establecer la validez de una ley general. Un suceso puede seguir a otro una y otra vez en nuestra experiencia inevitablemente limitada, pero siempre hay la posibilidad de que adicionales observaciones revelarán excepciones de refuten la norma. No se trataba de una mera posibilidad teórica: los científicos se habían quedado aturdidos al ver el edificio aparentemente invulnerable de la física newtoniana desmoronarse cuando técnicas modernas hicieron posible hacer nuevas clases de observaciones.

La validez de la inducción como base para la ciencia no era sólo filosóficamente insegura, sino que era también inexacta, porque los científicos no trabajan como prescribe el modelo inductivo. En la práctica científica, la teoría normalmente precede al experimento o al proceso de recolección de datos, y no al revés. En palabras de Popper, “la observación es siempre selectiva. Necesita un objeto escogido, una tarea definida, un interés, un punto de vista, un problema”. Carentes de teoría, los científicos no sabrían cómo diseñar experimentos, ni dónde buscar los datos importantes. La inspirada contribución de Popper fue descartar el modelo inductivo y describir la ciencia como comenzando en una conjetura imaginativa o incluso mitológica acerca del mundo. La conjetura puede ser falsa en todo o en parte, pero da un punto de partida para la investigación cuando se enuncia con una claridad suficiente para poder ser sometida a crítica. El progreso no se consigue investigando el mundo en busca de ejemplos confirmadores, que siempre se pueden encontrar, sino buscando la evidencia falsadora que revela la necesidad de una nueva y mejor explicación.

Popper expresó el punto esencial en un maravilloso aforismo: “La perspectiva errónea de la ciencia se descubre por su avidez de ser verdadera”. En algunos casos, esta avidez proviene del orgullo del descubridor, que defiende una teoría con todos los artificios a su disposición porque está en juego su reputación profesional. Para los marxistas y freudianos, su avidez provenía de la sensación de seguridad que habían conseguido al poseer una teoría que parecía dar sentido al mundo. Las personas basan sus carreras y sus vidas personales en teorías así, y se sienten personalmente amenazadas cuando la teoría es atacada. El temor lleva a estas personas a aceptar acríticamente cualquier artificio que preserve a la teoría de la falsación. Popper propuso el criterio de la falsación como ensayo para distinguir la ciencia de otras actividades intelectuales, entre las que incluyó la pseudociencia y la metafísica. Estos términos han causado alguna confusión, porque en lenguaje ordinario identificamos “ciencia” como el estudio de un tipo determinado de materia, como la física o la biología, en contraste con (digamos) la historia o la literatura.

La lógica de Popper implica que la posición científica de una teoría depende menos de su campo de estudio que de la actitud de sus seguidores hacia la crítica. Un físico o un biólogo pueden ser dogmáticos o evasivos, mientras que un historiador o un crítico literario pueden expresar las implicaciones de una tesis de una manera tan llana que se invita la presentación de ejemplos refutadores. La metodología científica existe allá donde las teorías son sujetas a una prueba empírica rigurosa, y está ausente allí donde la práctica es proteger una teoría en lugar de someterla a ensayo.









Los límites de la ciencia: la provisionalidad de las teorías científicas

A. EXPERIENCIA Y FALSACIÓN



El filósofo de la ciencia Karl Popper (12902-1994) aceptó, con todas las consecuencias, que los enunciados universales no pueden ser verificados definitivamente por medio de la experiencia. Tomemos el enunciado “Todos los cuervos son negros”. Este enunciado no puede ser verificado, ya que ello exigiría observar todos y cada uno de los cuervos que hay, ha habido y habrá. No obstante, los enunciados universales sí pueden ser refutados o falsados: en nuestro ejemplo, la observación de un solo cuervo que no sea negro bastaría para demostrar que el enunciado “Todos los cuervos son negros” es falso. Las teorías y las leyes científicas, de acuerdo con esta propuesta, no pueden ser demostradas, pero pueden ser falsadas. Las teorías y las leyes científicas son, pues, falsables. Puede demostrarse que son falsas, en el caso de que lo sean. Sin embargo, mientras no sean efectivamente falsadas, continúan vigentes y no hay por qué abandonarlas. Esta es, en lo esencial y esquemáticamente expuesta, la posición del falsacionismo por lo que se refiere a la relación entre experiencia y teoría.

Esta postura de Popper conlleva una visión de la ciencia con las dos características siguientes:

1. El método científico es, en definitiva, el de ensayo-error. Las hipótesis son conjeturas que se hallan expuestas, por principio, a la refutación, a la falsación. Cuando una conjetura resulta falsada, se lanza otra, y así sucesivamente. Tanto como de los aciertos, y aún más, aprendemos de nuestros errores, de las conjeturas refutadas.

2. Las teorías vigentes siempre han de considerarse provisionales. Las aceptamos, y es razonable que las aceptemos, en la medida en que no han sido refutadas todavía. Pero la posibilidad de que sean refutadas está siempre abierta. Aceptación y abandono de las teorías: ¿Se refutan las teorías? El falsacionismo de Popper parece ofrecer una explicación sencilla de cómo y por qué se abandona una teoría: se abandona cuando es falsada. Pero, ¿es así de sencillo? Hay razones para suponer que no:

1. El falsacionismo elemental (el falsacionismo tal como lo hemos expuesto) sirve para proposiciones aisladas de bajo nivel teórico. Sirve perfectamente para el ejemplo que hemos utilizado, el enunciado “Todos los cuervos son negros”, el cual quedaría definitivamente refutado si se encontrara un cuervo que no fuera negro. Pero, como hemos visto, las teorías no son enunciados aislados, sino sistemas de enunciados conectados entre sí. Cuando una experiencia es contraria a la teoría, siempre es posible escoger qué enunciados de la teoría conviene revisar. Por lo general, en vez de abandonar la teoría, se retocaría para hacerlo inmune a la observación adversa.



2. Una teoría no se abandona a no ser que se disponga de otra mejor, es decir de otra que explique más hechos y que los explique mejor. Esta circunstancia obliga, bien a renunciar al falsacionismo como explicación del abandono de las teorías, bien a ampliar y modificar la idea de falsación aceptando que una teoría es falsada simplemente por el hecho de que aparece otra mejor.



Calvo Martínez y J.M. Navarro Cordón, Filosofía I, Anaya, Madrid, 2002, págs, 33-34.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Mito de Sísifo. (Albert Camus)

Mito de Sísifo. (Albert Camus)

El título del ensayo proviene de un atribulado personaje de la mitología griega. En él, Camus discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando el mito de Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre moderno, que consume su vida en fábricas y oficinas sórdidas y deshumanizadas.
De esta forma planea la filosofía del absurdo, que mantiene que nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos. Siendo el mundo tan fútil, Camus pregunta, ¿qué alternativa hay al suicidio? El ensayo se inicia: No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio.

“Sísifo, el más astuto de todos los dioses según la mitología griega, sedujo a la joven Anticlea la víspera de que ésta contrajera matrimonio. De esta unión nació Ulises.
En castigo Zeus, padre de los dioses, fulminó a Sísifo con un rayo, quedó ciego y lo condenó a los infiernos, donde sufría el siguiente castigo:
Padecería duros trabajos empujando con ambas manos una Enorme Piedra. Forcejearía con los pies y las manos e iría conduciendo la piedra hasta la cumbre d e un monte; pero, cuando ya le faltara poco para alcanzarla, una fuerza poderosa derrocaría la insolente piedra, que caía rodando la llanura. Tornaba entonces a empujarla, haciendo fuerzas y el sudor le corría de la frente y el polvo se levantaba sobre su cabeza. Sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente …”


El mito de Sísifo representa la condición humana en cuanto se enfrenta a lo que tiene que suceder, sin posibilidad de modificarlo.
 

jueves, 9 de septiembre de 2010

La abducción - Jaime Nubiola

Alumn@s estos textos deben venir impresos y leídos para el jueves 16 de Septiembre. (Problemas del Conocimiento)


Atte. Lorena Leiva Cabrera
 

La abducción

Jaime Nubiola



“La teoría de la abducción de Charles Peirce” –escribió Percy– “es una estrategia válida y posiblemente útil para aproximarse al lenguaje como fenómeno” (Percy 1976: 320). Efectivamente, una de las aportaciones más originales de Peirce –ha destacado Gonzalo Génova (1996: 22)– fue la de desvelar que, además de los modos de inferencia tradicionales, deducción e inducción, hay un tercer modo, o mejor, un primer modo, al que llamó abducción o retroducción. La abducción es el proceso mediante el cual se engendran nuevas ideas, las hipótesis explicativas y las teorías, tanto en el ámbito científico como en la vida ordinaria. “La abducción –ha escrito Sara Barrena– es un razonamiento mediante hipótesis, es decir, mediante la explicación que surge de modo espontáneo al ponderar lo que en cada circunstancia nos ha sorprendido” (Barrena 1996: 33). La inferencia abductiva hace plausible un hecho sorprendente al considerarlo hipotéticamente como el resultado de aplicar una regla determinada a un caso concreto (Castañares 1994: 146).

La deducción explora las consecuencias lógicas de los enunciados, la inducción trata de establecer hechos, pero ambas –escribe Peirce – “no contribuyen con el más mínimo elemento positivo a la conclusión final de la investigación” (CP 6.475, 1908). Es la abducción la que introduce la novedad, la que amplía nuestro conocimiento por medio de teorías explicativas a partir de los hechos.



La abducción no es una mera ‘operación lógica’, sino que desde un punto de vista semiótico es más bien aquella actividad espontánea de nuestro entendimiento que nos hace familiar lo extraño dando razón de lo que nos ha sorprendido. De los diversos tipos de abducción, Percy tiene interés para explicar el fenómeno del lenguaje en la abducción que da cuenta de los hechos en virtud de la propia simplicidad y economía del modelo explicativo (Percy 1976: 321). Para Percy la conducta nominativa habitual tanto en niños como en adultos por medio de la que nos familiarizamos con las personas y con las cosas por complejas que sean es la conducta humana por antonomasia. Esta conducta puede ser entendida como una inferencia abductiva habitual por la que aunamos vivencialmente experiencias y significaciones en los nombres.

Otro rasgo llamativo de la abducción es su carácter creativo. “La abducción concede al sujeto un máximum de libertad para explicar verosímilmente lo inexplicable” (Castañares 1994: 153-154). Quizá esto se advierta mejor al prestar atención al musement, que es la experiencia peculiar en la que tiene su fuente la creatividad humana. Peirce caracteriza el musement como un puro juego desinteresado, que no tiene objetivos, que “no envuelve otro propósito fuera del de mantenerse apartado de todo propósito serio”. Tampoco posee ninguna regla, “excepto la pura ley de la libertad” (CP 6.458, 1908). El musement es un dejar libre a la mente, que va de una cosa a otra: Sube al bote del musement, empújalo en el lago del pensamiento y deja que la brisa del cielo empuje tu navegación. Con tus ojos abiertos, despierta a lo que está a tu alrededor o dentro de ti y entabla conversación contigo mismo; para eso es toda meditación. (CP 6.461, 1908).

Para todos quienes me escucháis resulta quizá obvia la conexión entre la abducción científica y la creatividad literaria, que ha sido certeramente estudiada por Douglas Anderson (Anderson 1987), Pero lo que quiero destacar en esta ocasión es la conexión entre la abducción y la actividad lingüística ordinaria, con el hablar, el escribir y el comunicarnos. El hablar o el escribir más comunes y vulgares son casi siempre formas o procesos de abducción: Al mirar por mi ventana esta hermosa mañana de primavera –escribió Peirce en 1901– veo una azalea en plena floración. ¡No, no! No es eso lo que veo; aunque sea la única manera en que puedo describir lo que veo.

Eso es una proposición, una frase, un hecho; pero lo que yo percibo no es una proposición, ni una frase, ni un hecho, sino sólo una imagen, que hago inteligible en parte mediante un enunciado de hecho. Este enunciado es abstracto, mientras que lo que veo es concreto. Realizo una abducción cada vez que expreso en una frase lo que veo. La verdad es que todo la fábrica de nuestro conocimiento es una tela entretejida de puras hipótesis confirmadas y refinadas por la inducción. No puede realizarse el menor avance en el conocimiento más allá de la mirada vacía, si no media una abducción en cada paso. (MS 692). Es cierto que al hablar o al escribir no advertimos que abducimos, pero también lo es que “para hablar no es necesario comprender la teoría de la formación de las vocales” (CP 4.242, c.1903), y que de ordinario los usuarios del lenguaje desconocemos las leyes fisiológicas o lingüísticas trabajosamente descubiertas por los especialistas de los diversos campos. La inferencia abductiva nos resulta tan transparente, tan simple y connatural que no la advertimos.



Jaime Nubiola, Universidad de Navarra, en http://www.unav.es/gep/AN/Nubiola.html

El Positivismo Lógico

Alumn@s estos textos deben venir impresos y leídos para el jueves 16 de Septiembre. (Problemas del Conocimiento)


Atte. Lorena Leiva Cabrera
 

El Positivismo Lógico


El Positivismo Lógico, es más bien una teoría del lenguaje y del significado, o sea de la semántica, que una teoría de la ciencia, pero sus postulados centrales tienen obvias resonancias con la filosofía de la ciencia también.



Su visión del lenguaje es una en que las afirmaciones sólo tienen sentido (es decir significan algo) si cumplen con uno de dos requisitos: o son verdades necesarias (“todo soltero es un hombre no casado”, o “A=A”) o son verificables por la experiencia y la observación (el criterio de verificabilidad). A raíz de esto, toda referencia a realidades no verificables como gran parte de las afirmaciones religiosas, o morales, o de todas aquellas que ellos llamaban metafísicas, son consideradas carentes de significado.

Por lo mismo, son fuertes defensores de la unidad del método científico, ya que las afirmaciones en ciencias sociales u otras áreas que puedan hacer referencia a la subjetividad (es decir, a algo no observable) serían tan sin sentido como las preguntas por la existencia de Dios. No niegan la posibilidad de hacer ciencias sociales, pero para que éstas sean consideradas ciencia deben ceñirse a exactamente los mismos requisitos de contrastación observable de sus hipótesis.

Esta corriente fue tremendamente popular entre los años 1920 y 1950, pero su popularidad ha bajado considerablemente. Una de la críticas más duras que se le hicieron fue que no quedaba claro si ellos sostenían que su postulado central (“para que una afirmación tenga sentido debe ser una verdad necesaria o ser verificable por experiencia u observación”) era de las primeras, es decir, necesariamente verdadera, o de las segundas, por lo tanto verificable. Obviamente no es lo primero, y no pareciera ser lo segundo (¿qué permitiría verificar esa afirmación?) por lo cual se desvanece por su propio dictamen (se autodestruye…).



Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.

lunes, 6 de septiembre de 2010

11 Consejos de Bill Gates a los adolescentes

Alumn@s por favor imprimir y pegar este material en su cuaderno.


Atte. Lorena Leiva CAbrera


Bill Gates, creador de Microsoft y dueño de la mayor fortuna personal del mundo, dictó en una conferencia en una escuela secundaria dirigida a padres y estudiantes sobre 11 cosas que los hijos no aprenden en el colegio.

Estas ideas de Bill Gates, hablan de cómo la "política educativa de vida fácil para los niños" ha originado una generación sin concepto de la realidad, y cómo esta política ha llevado a las personas a fallar en sus vidas después de la escuela. Enfatizó en los “padres que consienten a sus hijos y les dan lo que piden, aún cuando no lo merecen”.



Regla 1 La vida no es fácil, acostúmbrate a ello.



Regla 2 El mundo no está preocupado por tu autoestima. El mundo espera que hagas algo útil por él antes de sentirte bien contigo mismo.



Regla 3 No ganarás 20.000 $ al mes nada más por salir de la escuela. No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, hasta que con tu esfuerzo hayas conseguido comprar tu propio coche y teléfono.



Regla 4 Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.



Regla 5 Vender papel usado o trabajar los días festivos no es ser lo último en la escala social. Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban oportunidad.



Regla 6 Si te equivocas, no le eches la culpa a tus padres o a la mala suerte. Por lo tanto no llores por tus errores, aprende de ellos.



Regla 7 Antes de nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”. Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, comienza limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.



Regla 8 La escuela puede haber eliminado la distinción entre excelentes, buenos y regulares, pero la vida no es así. En muchas escuelas hoy no repites el curso, hacen que tus tareas sean cada vez más fáciles y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar. Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido. Así que acierta a la primera.



Regla 9 La vida no está dividida en bimestres. Tú no tendrás largas vacaciones de verano y no encontrarás quien te ayude a cumplir con tus tareas, ni jefes que se interesen en ayudarte para que te encuentres a ti mismo. Todo esto y mucho más, tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.



Regla 10 La televisión NO es la vida real. En la vida real, las personas tienen que dejar los juegos, el bar, los bailes o los amigos, para irse a trabajar.



Regla 11 Sé amable con los compañeros estudiosos (aquellos estudiantes que tú y muchos otros juzgan que son sonsos). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando PARA uno de ellos.

martes, 24 de agosto de 2010

Crisis de la adolescencia Erikson.

Alumn@s

Este texto debe venir impreso o fotocopiado para el día lunes 30 de Agosto.


Atte. Lorena Leiva Cabrera
 

Crisis de la adolescencia Erikson.

Según Erik Erikson en la etapa de la adolescencia se da una crisis normativa cuyo eje central es la identidad. En su teoría explicativa, Erikson distingue tres formas principales de elaboración de la identidad en la adolescencia: difusión de identidad, confusión de identidad e identidad negativa.



La difusión de identidad correspondería a la búsqueda que hace el adolescente para ampliar su campo de experiencias, para lo cual abandona formas de conducta y rasgos de comportamiento característicos de su modo de ser y que le daban seguridad. El sacrificio de la estabilidad se ve compensado por el beneficio de nuevas vivencias emocionales, y cogniciones relativas a valores diferentes. Es lo que se ha denominado “la extensión del yo”.



En la confusión de identidad en lugar de un enriquecimiento del sentido de identidad se produce un empobrecimiento y una disipación de los logros emocionales, cognitivos y morales. En lugar de una nueva visión de sí mismo, más potente, el joven se sumerge en un estado de turbulencia interna y un aislamiento de la realidad. Así el adolescente frente a la incapacidad de asumir un rol, se evade de distintas maneras: dejando de asistir a la escuela, abandonando el trabajo o aislándose en actitudes inadecuadas e incomprensibles.



Para Erik Erikson la identidad negativa correspondería a la elaboración del sentimiento de falta de una identidad aceptable, el que se expresaría a través de una hostilidad desdeñosa hacia los roles que se presentan en la sociedad como adecuados o deseables. Se prefiere elegir una identidad contraria a la que la sociedad sugiere, antes que permanecer sin identidad. Cuando el adolescente no logra un compromiso intenso e inmediato con un rol determinado, puede caer en el aislamiento social, las drogas, la delincuencia, lo que le implica evitar o en el mejor de los casos postergar su identidad.

Bien encarado, asumidos solo como momentos de un continuo y sin rigidizaciones prematuras, la confusión de identidad y la identidad negativa no son irreversibles, y pueden llevar al logro de una identidad positiva, la que permitiría al joven ampliar las fronteras de su mundo y experimentar bienestar psicológico.

jueves, 19 de agosto de 2010

Ciencias humanas: ¿Deberíamos buscar razones o causas del comportamiento humano?


Ciencias humanas: ¿Deberíamos buscar razones o causas del comportamiento humano?



1. El filósofo Gilbert Ryle aseveró que la diferencia entre una razón y una causa es análoga a la diferencia entre un pestañeo (parpadeo) y un guiño. Un pestañeo se explica señalado su causa; no requiere elaborar más intenciones y razones que en el caso de explicar un eclipse. Por el contrario, un guiño sólo puede ser entendido y explicado refiriéndose a las intenciones o razones que tuvo la persona que lo hizo.



2. B F Skinner, psicólogo conductista tenía la siguiente posición sobre la explicación causal: “Supongamos que hay una persona y un vaso de agua. ¿Lo tomará? Existen dos posibilidades: sí o no. No nos ayuda decir que quiere tomarlo porque tiene sed, porque la sed es un estado interior de una persona imposible de ser cuantificado y, por ende, debe evitarse en pos de la explicación científica –que requiere de precisión cuantitativa”.

Debido a que las intenciones son difíciles de identificar y manipular, afirma Skinner, debemos observar el contexto y las condiciones externas de la situación. Podríamos preguntarnos si la persona ha estado haciendo ejercicio, si ha perdido sangre, si está transpirando o si ha ingerido una comida salada. ¿La sala está muy calorosa? O ¿la persona ha estado tomando trago? Las causas que debemos buscar son externas a la persona y son éstas las que nos proveerán una explicación verificable con capacidad predictiva. En suma, en vez de decir que un hombre toma porque tiene sed, deberíamos decir, hipotéticamente que toma porque ha estado haciendo ejercicio. Esta afirmación sí es capaz de ser confirmada o falseada. Según Skinner para mantenernos dentro de las fronteras de la ciencia, los estados interiores de una persona como sus emociones, intenciones y razones deben ser reemplazados por factores externos capaces de ser medidos y verificados.



3. A J Ayer, filósofo, sobre la comprensión de razones:

“Supongamos que hay una persona y un vaso de vino. O lo toma o no lo toma. Si lo toma, esta acción podría ser (entre muchas posibilidades) una expresión de cortesía, una demostración de lealtad o honor, un rito religioso, un gesto de desesperación, un acto de placer, parte de una cata, un intento de seducir, corromper, hacerse de coraje, etc. Cualquiera de estas posibilidades podría ser aceptadas como una buena explicación; empero, para descubrir el (verdadero) significado de la acción podríamos tener que saber la razón por la cual se hizo. Eso es, quizás la acción sólo podría ser explicada en términos de la intención de la persona que actuó, haciendo referencia a las normas sociales y convenciones, o una combinación de ambas”.



Esta es la idea de que la comprensión del comportamiento humano debe a veces ir más allá de la búsqueda de causas como hacen las ciencias naturales, en las cuales la búsqueda de leyes causales, la predicción y el control pueden ser los objetivos primordiales.

Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.

Conocimiento Estético? J. Bronowski

¿Por qué será que nosotros, los seres humanos, nos expresamos naturalmente a través del descubrimiento creativo –descubrimiento creativo en el caso de la ciencia; ilustración creativa en el caso del arte? … las artes son muy importantes como portadoras de conocimientos… y derivamos de ellas un acceso especial a la experiencia humana, y de este modo a los valores humanos, que a mi modo de ver hacen que este sea uno de los modos fundamentales del conocimiento humano…



Evidentemente, el conocimiento que porta el arte no es una forma de instrucción, en el sentido que el conocimiento que logramos a través de la ciencia es capaz de instruir. El conocimiento científico tiene como atributos obvios su carácter predictivo y práctico… Hay un sentido en el cual el conocimiento científico es enteramente distinto … del conocimiento que yo diría que portan las artes. La ciencia ofrece explicaciones. Sostengo que la obra de arte es portadora de un conocimiento que no es explicativo… El arte porta conocimiento, conocimiento profundo. Aprendemos de él, sobre todo, en nuestra juventud; pero lo que nos ofrece, al final, no son explicaciones.

El rasgo fundamental de toda cultura humana es que crean artefactos; y esto es lo que realmente queremos decir cuando decimos que la mente humana es creativa.

¿Por qué estas imágenes nos resultan tan profundamente impactantes? No es porque el arte consiste en afirmaciones muy particulares mientras que las de la ciencia son altamente generales. Es porque el arte comunica verdades muy generales de una forma tal que la persona que las comunica habla, y usted que la escucha la recrea para sí mismo. Nos hacemos uno con toda la creación porque lo que se nos dice está incompleto… la obra de arte es esencialmente incompleta. Se nos presenta así para que uno mismo haga su propia generalización a partir de ella… ¿Por qué debería uno hacer esto? La razón es que los seres humanos, a diferencia de otros animales, tenemos esta extraordinaria personalidad. Nos conocemos como individuos, pero también sabemos que lo que ocurre dentro de nosotros es casi exactamente lo que ocurre dentro de todos los demás… Reconocemos a toda la raza humana en nosotros.



Traducción y selección Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc de Jacob Bronowski, “Art as a Mode of Knowledge” en The Visionary Eye: Essays in the Arts, Literature and Science, MIT, 1974

Un hecho, tres hipótesis

Alumn@s

llevar estos textos impresos o fotocopiados para el jueves 26 de agosto.
 Atte.
 Lorena




Tres marcianos que cruzan el gran desierto Victoria encuentran un objeto (un termómetro) que posiblemente había perdido algún explorador. Después de observarlo algunos días se dan cuenta de que dentro del mismo hay algo (la columna de mercurio) que unas veces está más arriba y otras más abajo. Discuten entre ellos sobre las razones de tan extraño fenómeno.

Uno de ellos (A) propone la hipótesis de que este comportamiento se debe a los distintos momentos del día. Así se explica que por las noches baje y que suba durante el día.

Otro (B) dice que la razón debe ser más bien el calor y el frío, lo cual explica también que durante las noches baje y que suba de día.

Un tercero (C) dice que (A) y (B) están equivocados. La verdadera respuesta se halla en la naturaleza de la sustancia allí encerrada; una sustancia animada por espíritus invisibles que al sentirse encerrados tienen una conducta caprichosa, haciendo que la sustancia suba o baje cuando a los espíritus se les antoje. Esto explicaría lo que intentan explicar las dos hipótesis anteriores; más aún, explicaría cualquier variación, a cualquier hora y en cualquier circunstancia.

••••

Al comienzo del ejercicio a Uds. se le asignó una letra A, B, o C. Estudien bien la hipótesis ya que en algunos momentos más le tocará defenderla, y espero que lo hagan ‘contra viento y marea’. Traten de anticipar las críticas que recibirán de los otros y de tenerles respuesta... ¡Es fundamental tratar de ponerse en el lugar de la persona que formuló la hipótesis que están defendiendo! Está prohibido ceder antes de haber agotado todo posible método de defensa de sus hipótesis (¡con excepción de la agresión física...!)



Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, basada en una lección de Aulas del Mundo, Bachillerato

Internacional, noviembre, 2000.

Kant Ejemplo lo sublime terrible

Alumn@s llevar impreso este texto para el día lunes 23 de agosto ó martes 24 de agosto según corresponda el curso.


Atte.

Lorena Leiva Cabrera
 
Voy a presentar un ejemplo del terror que puede infundir la descripción de una completa soledad, entresacando algunos trozos del sueño de Carazán, en el Bremer Magazín, tomo IV, pág. 539.

A medida que sus riquezas crecían, este rico avaro había cerrado su corazón a la piedad y al amor por sus semejantes. Con todo, según iba en él enfriándose la filantropía, aumentaba la diligencia de sus oraciones y de sus actos religiosos. Después de esta confesión, continúa hablando de esta suerte: «Una noche que hacía mis cuentas a la luz de la lámpara y calculaba las ganancias, me dominó el sueño. En tal estado vi venir sobre mí al ángel de la muerte como un remolino, y, antes de que pudiese evitar el terrible choque, me golpeó. Quedé entonces pasmado cuando me di cuenta de que mi suerte estaba echada por la eternidad, y que nada podía añadir a lo bueno que había realizado, y nada sustraer a todo lo malo por mí cometido. Fui llevado ante el trono de aquel que habita en el tercer cielo. El resplandor que ante mí llamaba, me habló de este modo: «Carazan, tu culto a Dios es rechazado. Cerraste tu corazón al amor humano y guardaste tus tesoros con mano de hierro. Has vivido sólo para ti mismo, y sólo has de vivir, por tanto, en adelante por toda la eternidad, sustraído a todo contacto con la creación entera.»

En este momento fui arrastrado por un poder invisible a través de las brillantes construcciones de la creación. Mundos innumerables quedaban tras mí. Cuando me acercaba al término más extremo de la naturaleza, noté que las sombras del infinito vacío se hundían en lo profundo, huyendo de mí. ¡Un terrible imperio de calma eterna, soledad y tinieblas! Ante tal espectáculo, un terror inexpresable cayó sobre mí. Poco a poco fueron desapareciendo a mi vista las últimas estrellas, y, por último, se extinguió el postrer resplandor vacilante de la luz en las tinieblas extremas. La angustia mortal de la desesperación crecía en mí a cada momento y a cada momento aumentaba también mi alejamiento del último mundo habitado. Pensaba, presa el corazón de insufrible angustia, que cuando cientos de miles de años me hubiesen conducido más allá de los límites de todo lo creado, miraría siempre ante mí el inacabable abismo de las tinieblas, sin auxilio o sin esperanza de retorno. En esta confusión, tendí mis manos a la realidad con tal energía, que me desperté. Ahora he aprendido a tener en mucho a los hombros; aun el más insignificante de aquéllos, que en el orgullo de mi felicidad había rechazado de mi puerta, lo hubiese preferido en aquel espantoso desierto a todos los tesoros de Golconda.

martes, 17 de agosto de 2010

Hecho natural y hecho social

Hecho natural y hecho social

NARRACIÓN A

Entre el 16 y el 22 de julio de 1994, 21 fragmentos de un cometa de gran tamaño se estrellaron en el hemisferio sur del planeta Júpiter. Es la primera vez que un fenómeno de estas características pudo ser registrado por los instrumentos de los astrónomos. El cometa fue denominado Shoemaker- Levy, en honor a los astrónomos que lo identificaron y lo fotografiaron en marzo de 1993, orbitando alrededor del planeta. Los referidos astrónomos predijeron la colisión de fragmentos del cometa en la superficie de Júpiter. Concluyeron que las fuerzas gravitacionales del planeta destrozarían el núcleo único del cometa y que algunos fragmentos impactarían en su superficie. Así ocurrió. Los sucesivos impactos de los fragmentos sobre el hemisferio sur de Júpìter liberaron una cantidad de energía equivalente a millares de cabezas termonucleares. El impacto del mayor de los fragmento, el llamado ‘G’, provocó un destello que superó el brillo del planeta e, incluso, dañó el delicado sensor óptico digital del telescopio Deck, en Hawai. Cada uno de los impactos produjo una enorme mancha oscura visible con los telescopios terrestres. Las áreas impactadas suman una dimensión de 12.000 kilómetros, comparables al diámetro de la Tierra.

NARRACIÓN B

Sin lugar a dudas la gente aumentó considerablemente su curiosidad por la astronomía a raíz del impacto de los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter.

Sin embargo, al igual que en otras ocasiones, las maravillas del cielo fueron pretexto para que gente sin escrúpulos hiciera cundir el pánico entre el público con menos cultura en este tipo de ciencias. Una gran cantidad de charlatanes, en ocasiones, lamentablemente secundados por algunos medios de comunicación, empezaron a divulgar que los impactos del cometa contra Júpiter originarían una catástrofe natural sin precedentes para la vida en la Tierra. Sin el menor conocimiento, alegaban que el cometa desintegraría Júpiter y que la aniquilación del planeta, por ende, provocaría una serie de catástrofes naturales en nuestro planeta que acabaría con la humanidad. Por su lado los astrólogos, en un intento por mejorar su ya desprestigiada reputación y credibilidad, presagiaron que el impacto del cometa en Júpiter originaria una serie de “malas influencias astrales” que repercutirían en la vida común de la gente.


Como siempre, gente sin cultura astronómica, o por ignorancia de la más elemental lógica vivió días de temor y angustia. Como ahora, a la distancia sabemos, ninguno de estos presagios se cumplieron. Por obvias razones.

Sin embargo esto no importó para los “negros profetas del Apocalipsis”. Al cabo de unos semanas, inventaron una nueva historia más perfeccionada. El semanario sensacionalista “Weekly World News” de Canadá publicó la conferencia de prensa de un supuesto astrónomo de nombre Marvin Hotower el cual aseguraba que un fragmento del cometa Shoemaker-Levy 9 se dirigía a gran velocidad contra el planeta Tierra y que para el 18 de septiembre de 1994 impactaría en una región de Estados Unidos acabando con toda la vida del continente Norteamericano, incluidos Canadá y México. A pesar de una serie de monumentales errores de la nota, ésta llegó a ser reproducida por diversos medios impresos del continente, entre ellos un diario de nuestra región “de cuyo nombre no quiero acordarme”. Nuevamente la gente menos preparada fue víctima de angustia por culpa de estas calumnias. La información era de lo más descarada en cuanto a los datos, supuestamente científicos que daba el “astrónomo” Marvin Hotower. Para empezar es irracional suponer que un cometa pueda cubrir en tan solo dos meses 650 millones de kilómetros de distancia que nos separan de Júpiter. Como el lector podrá sospechar, el cometa Shoemaker-Levy 9 tardó dos años en completar la órbita de más de 100 millones de kilómetros para impactar al planeta joviano. ¿Qué nos hace suponer que un fragmento de ese cometa pudiera acelerar a tal grado para alcanzar la tierra a tan solo dos meses de los impactos en Júpiter? Por si fuera poco, la nota periodística comentaba que el fragmento de

1.6 kilómetros de diámetro que se aproximaba a la Tierra impactaría con una fuerza equivalente a varios miles de veces el arsenal nuclear del planeta. Esta es un completa falsedad, puesto que un cometa no puede desencadenar una energía tan colosal como miles de veces el arsenal nuclear. Para acabar de tajo con las especulaciones, no existe ningún astrónomo llamado Marvin Hotower en los institutos científicos y observatorios astronómicos de Norteamérica, por lo cual incluso el nombre es un invento más de los “fabricantes de fábulas”. Por lo mismo el día del supuesto impacto con el cometa, seguramente sería un día como cualquier otro.

Nuevamente hemos superado las “apocalípticas fechas” de estos falsos profetas del fin del mundo, y nada extraordinario ha pasado. Sin embargo vale avisar que muy pronto los “negros profetas del Apocalipsis” volverán al ataque...


Ciencia formal y ciencia fáctica - Mario Bunge

Ciencia formal y ciencia fáctica

Mario Bunge

Tenemos así una primera gran división de las ciencias, en formales (o ideales) y fácticas (o materiales).

Esta ramificación preliminar tiene en cuenta el objeto o tema de las respectivas disciplinas; también da cuenta de la diferencia de especie entre los enunciados que se proponen establecer las ciencias formales y las fácticas: mientras los enunciados formales consisten en relaciones entre signos, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren, en su mayoría, a entes extra-científicos: a sucesos y procesos. Nuestra división también tiene en cuenta el método por el cual se ponen a prueba los enunciados verificables: mientras las ciencias formales se contentan con la lógica para demostrar rigurosamente sus teoremas, [...] las ciencias fácticas necesitan más que la lógica formal: para confirmar sus conjeturas necesitan de la observación y/o experimento. Cuando se demuestra un teorema lógico o matemático no se recurre a la experiencia: el conjunto de los postulados, definiciones, reglas de formación de las expresiones dotadas de significado y reglas de inferencia deductiva –en suma, la base de la teoría dada– es necesario y suficiente para ese propósito. La demostración de los teoremas no es sino una deducción: es una operación confinada a la esfera teórica [...] La matemática y la lógica son, en suma, ciencias deductivas[...] En matemática la verdad consiste, por esto, en la coherencia del enunciado dado con un sistema de ideas admitido previamente […]

En las ciencias fácticas, la situación es enteramente diferente. En primer lugar, ellas no emplean símbolos vacíos (variables lógicas), sino tan solo símbolos interpretados; por ejemplo, no involucran expresiones tales como ‘x es F’, que no son verdaderas ni falsas. En segundo lugar, la racionalidad –esto es, la coherencia con un sistema de ideas aceptado previamente– es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos […] Además de la racionalidad exigimos de los enunciados de las ciencias fácticas que sean verificables en la experiencia […] Unicamente después que haya pasado las pruebas de la verificación empírica podrá considerarse que un enunciado es adecuado a su objeto, o sea, que es verdadero, y aún así hasta nueva orden. Por esto es que el conocimiento fáctico verificable se llama a menudo ciencia empírica […] En última instancia, sólo la experiencia puede decirnos si una hipótesis relativa a cierto grupo de hechos materiales es adecuada o no.

Las ciencias formales demuestran o prueban; las ciencias fácticas verifican (confirman o disconfirman) hipótesis que en su mayoría son provisionales. La demostración es completa y final; la verificación es incompleta y por ello temporaria. (...) Por ello, mientras las teorías formales pueden ser llevadas a un estado de perfección (o estancamiento), los sistemas teóricos relativos a los hechos son esencialmente defectuosos; cumplen, pues, la condición necesaria para ser perfectibles.

Mario Bunge, La Ciencia, su Método y su Filosofía, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1971.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Sobre la investigación antropológica

Alumn@s de 4º medio A y B:


Este texto debe venir impreso y leído para la clase del jueves 12 de Agosto, Obligación que todos lleven su texto para la clase.


Un abrazo fraterno,
Lorena Leiva Cabrera
 
Sobre la investigación antropológica


… El antropólogo estudia los pueblos entre los cuales trabaja, porque así espera obtener datos que arrojarán luz sobre los problemas esenciales de la naturaleza y funcionamiento de la cultura y del comportamiento social humano. Sólo así puede el científico que estudia al hombre establecer los controles que constituyen la esencia del método científico y que el especialista de las ciencias naturales exactas establece en su laboratorio. Nuestros datos tienen que ser buscados sobre la faz de la Tierra, pues sólo de este modo podemos estudiar problemas tales como los efectos que ejercen el clima, la raza, las dotes psíquicas congénitas y otros factores sobre la cutlura humana, el marco de variación de sus formas y los procesos de su cambio. En verdad, sólo después de haber conseguido una amplia base de datos decriptivos es cuando hemos sido capaces de darnos cuenta de la primacía de la cultura en el moldeamiento de la conducta, una de las más importantes conquistas de nuestra ciencia.



… Una necesidad básica de la investigación etnográfica es el ejercicio del “desintéres” científico, que a su vez exige una rígida exclusión de juicios de valor. De igual modo que el químico se dedica a comprender los elementos que analiza y su coportamiento recíproco, así el investigador de la cultura debe observar, describir y analizar las tradiciones del pueblo que está estudiando como un paso esencial para lo comprensión. La tarea no es fácil, y requiere una preparación especial en una persona de nuestra sociedad. Porque… la esencia de nuestro particular género de etnocentrismo consiste en juzgar, valorar y hasta configurar lo que difiere de nuestros propios modos con el patrón que a nostoros nos parece el único correcto, y hasta el único posible. El antropólogo en el campo, sin embargo, debe…ajustar sus reacciones para aprehender a base de los valores del pueblo que está estudiando, costumbres tan repugnantes a su experiencia personal como el infanticidio, la caza de cabezas, diversos hábitos dietéticos y sanitarios “desagradables” y otras cosas equivalentes.



… El éxito de su obra, en gran medida, depende de su sensibilidad ante las situaciones con las cuales se encuentra, de la interacción entre su personalidad y las de los nativos, y no de su habilidad en manipular tubos de ensayo o balanzas o incubadoras. (…) Una regla útil a aplicar en el campo de trabajo puede ser ésta: Observa lo más que puedas, participa en todo que te permitan y arregla tus experiencias discutiéndolas formal e informalmente con nativos todo lo más que puedas. La regla reconoce que hay tantas situaciones posibles en el trabajo de campo como pueblos. Lo cierto es que no hay un método único.

… el etnógrafo es solamente un factor en la situación de campo. No siempre se puede emplear el método ideal, sino que, en todo caso, hay que tomar en cuenta al grupo sometido a estudio, ya que son sus conceptos previos, sus prejuicios, sus temores los que dominan la escena. Este factor de la actitud del nativo es tan importante que el etnógrafo deberá dedicarle la mayor atención. Representa el quid del elemento humano en su estudio y debe ser manejado con la máxima delicadeza posible.



Selecciones de Melville J. Herskovits, El Hombre y sus obras: la ciencia de la antropología cultural, Fondo de CulturaEconómica, México, 1952.

lunes, 2 de agosto de 2010

Los Coristas

Película "Los Coristas" 3°s Medios


El trabajo debe ser mínimo 2 planas completas máximo 3.

1. Analice y aplique fundamentando 10 conceptos de la Unidad 2: Procesos psicológicos, (incluidas las disertaciones) qué procesos psicológicos se presentan en la película, argumentando en qué momentos y en qué personajes se evidencian dichos procesos. Explique cómo perciben el mundo Pépinot et Morhange (50pts)

2. Explique cómo se relacionan los experimentos de Milgram y Stanford con los comportamientos de los alumnos en la película. (20 pts.)

(Revisar los siguientes links: http://www.youtube.com/watch?v=AauQxvGpi0Y

http://www.youtube.com/watch?v=iUFN1eX2s6Q

3. Realice un pequeño comentario (máximo 15 líneas) referido a las sensaciones que experimentaron como grupo ante la película. (10 pts)

“La Ola” // Die Welle

Película “La Ola” // Die Welle 3°s Medios


El trabajo debe ser mínimo 2 planas completas máximo 3.

:Analice la película “La Ola” e identifique fundamentando 10 elementos o conceptos tanto en las problemáticas como en los personajes, que pertenezcan a la Unidad II: Procesos psicológicos, incluidas las exposiciones. (50 pts)

::Explique cómo se relacionan los experimentos de Milgram y Stanford con los comportamientos de los alumnos en la película. (20 pts.)

(Revisar los siguientes links: http://www.youtube.com/watch?v=AauQxvGpi0Y
http://www.youtube.com/watch?v=iUFN1eX2s6Q

:::Emita un comentario grupal máximo 15 líneas las siguientes interrogantes: (10 pts)

¿Hasta qué punto nuestro comportamiento no es a veces poco democrático?

¿Qué habrías hecho tú: unirte a La Ola o permanecer al margen?

¿Hay algún momento, acto o circunstancia en la película que te habrían hecho cambiar de opinión?

La Rebelión en la granja

Alumn@s éstos son los temas a desarrollar en el trabajo grupal d epelícula.



Mucho éxito.,


Lorena Leiva Cabrera

Película “La Rebelión en la granja” 4° Medio A.

El trabajo debe ser mínimo 2 planas completas máximo 3.

:Analice la película e identifique los tipos de gobiernos/sociedad o características políticas que se aprecian en el film Fundamentando con 10 conceptos de la unidad II: Política, incluidas las disertaciones y guías vistas en clases, (50 pts)

::Investigue cómo se relacionan los experimentos de Milgram y Stanford con los comportamientos de los animales en la película. (20 pts.)

(Revisar los siguientes links: http://www.youtube.com/watch?v=AauQxvGpi0Y
http://www.youtube.com/watch?v=iUFN1eX2s6Q

:::Emita un comentario grupal que no exceda las 15 líneas sobre las siguientes interrogantes: (10 pts)

¿Hasta qué punto nuestro comportamiento no es a veces poco democrático?

¿Qué habrías hecho tú: unirte a La rebelión o permanecer al margen?

¿Hay algún momento, acto o circunstancia en la película que te habrían hecho cambiar de opinión?

jueves, 17 de junio de 2010

José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas (1930).



 queda publicado el texto a exponer con nota y traer BIEN desarrollado en el cuaderno.


Leer más de una vez y con calma.

ëxito,

 Lorena

Nos encontramos, pues, con la misma diferencia que eternamente existe entre el tonto y el perspicaz. Este se sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia. El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Como esos insectos que no hay manera de extraer fuera del orificio en que habitan, no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. [...]



No se trata de que el hombre-masa sea tonto. Por el contrario, el actual es más listo, tiene más capacidad intelectiva que el de ninguna otra época. Pero esa capacidad no le sirve de nada; en rigor, la vaga sensación de poseerla le sirve sólo para cerrarse más en sí y no usarla. De una vez para siempre consagra el surtido de tópicos, prejuicios, cabos de ideas o, simplemente, vocablos hueros que el azar ha amontonado en su interior, y con una audacia que sólo por la ingenuidad se explica, los impondrá dondequiera. Esto es [...] característico en nuestra época: no que el vulgar crea que es sobresaliente y no vulgar, sino que el vulgar reclame e imponga el derecho de la vulgaridad, o la vulgaridad como un derecho.



El imperio que sobre la vida pública ejerce hoy la vulgaridad intelectual, es acaso el factor de la presente situación más nuevo, menos asimilable a nada del pretérito. Por lo menos en la historia europea hasta la fecha, nunca el vulgo había creído tener “ideas” sobre las cosas. Tenía creencias, tradiciones, experiencias, proverbios, hábitos mentales, pero no se imaginaba en posesión de opiniones teóricas sobre lo que las cosas son o deben ser, sobre política o literatura. Le parecía bien o mal lo que el político proyectaba y hacía; aportaba o retiraba su adhesión, pero su actitud se reducía a repercutir, positiva o negativamente, la acción creadora de otros. Nunca se le ocurrió oponer a las “ideas” del político otras suyas; ni siquiera juzgar las “ideas” del político desde el tribunal de otras “ideas” que creía poseer. Lo mismo en arte y en los demás órdenes de la vida pública. Una innata conciencia de su limitación, de no estar calificado para teorizar, se lo vedaba completamente. La consecuencia automática de esto era que el vulgo no pensaba, ni de lejos, decidir en casi ninguna de las actividades públicas, que en su mayor parte son de índole teórica.



Hoy, en cambio, el hombre medio tiene las “ideas” más taxativas sobre cuanto acontece y debe acontecer en el universo. Por eso ha perdido el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene dentro cuanto hace falta? Ya no es sazón de escuchar, sino, al contrario, de juzgar, de sentenciar, de decidir. No hay cuestión de vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus “opiniones”. [...] Cualquiera puede darse cuenta de que en Europa, desde hace años, han empezado a pasar “cosas raras”. Por dar algún ejemplo concreto de estas cosas raras nombraré ciertos movimientos políticos, como el sindicalismo y el fascismo.



No se diga que parecen raros simplemente porque son nuevos. El entusiasmo por la innovación es de tal modo ingénito en el europeo, que le ha llevado a producir la historia más inquieta de cuantas se conocen. No se atribuya, pues, lo que estos nuevos hechos tienen de raro a lo que tienen de nuevo, sino a la extrañísima vitola de estas novedades. Bajo las especies de sindicalismo y fascismo aparece por primera vez en Europa un tipo de hombre que no quiere dar razones ni quiere tener razón, sino que, sencillamente, se muestra resuelto a imponer sus opiniones. He aquí lo nuevo: el derecho a no tener razón, la razón de la sinrazón. Yo veo en ello la manifestación más palpable del nuevo modo de ser las masas, por haberse resuelto a dirigir la sociedad sin capacidad para ello. En su conducta política se revela la estructura del alma nueva de la manera más cruda y contundente, pero la clave está en el hermetismo intelectual. El hombre-medio se encuentra con “ideas” dentro de sí, pero carece de la función de idear. Ni sospecha siquiera cuál es el elemento sutilísimo en que las ideas viven. Quiere opinar, pero no quiere aceptar las condiciones y supuestos de todo opinar. De aquí que sus “ideas” no sean efectivamente sino apetitos con palabra como las romanzas musicales.



Tener una idea es creer que se poseen las razones de ella, y es, por tanto, creer que existe una razón, un orbe de verdades inteligibles. Idear, opinar, es una misma cosa con apelar a tal instancia, supeditarse a ella, aceptar su Código y su sentencia, creer, por tanto, que la forma superior de la convivencia es el diálogo en que se discuten las razones de nuestras ideas. Pero el hombre-masa se sentiría perdido si aceptase la discusión, e instintivamente repudia la obligación de acatar esa instancia suprema que se halla fuera de él. Por eso, lo “nuevo” es en Europa “acabar con las discusiones”, y se detesta toda forma de convivencia que por sí misma implique acatamiento de normas objetivas, desde la conversación hasta el Parlamento, pasando por la ciencia. Esto quiere decir que se renuncia a la convivencia de cultura, que es una convivencia bajo normas, y se retrocede a una convivencia bárbara. Se suprimen todos los trámites normales y se va directamente a la imposición de lo que se desea. El hermetismo del alma, que, como hemos visto antes, empuja a la masa para que intervenga en toda la vida pública, la lleva también, inexorablemente, a un procedimiento único de intervención: la acción directa.



El día en que se reconstruya la génesis de nuestro tiempo, se advertirá que las primeras notas de su peculiar melodía sonaron en aquellos grupos sindicalistas y realistas franceses de hacia 1900, inventores de la manera y la palabra “acción directa”. Perpetuamente el hombre ha acudido a la violencia: unas veces este recurso era simplemente un crimen, y no nos interesa. Pero otras era la violencia el medio a que recurría el que había agotado antes todos los demás para defender la razón y la justicia que creía tener. Será muy lamentable que la condición humana lleve una y otra vez a esta forma de violencia, pero es innegable que ella significa el mayor homenaje a la razón y la justicia.



Como que no es tal violencia otra cosa que la razón exasperada. La fuerza era, en efecto, la última ratio. Un poco estúpidamente ha solido entenderse con ironía esta expresión, que declara muy bien el previo rendimiento de la fuerza a las normas racionales. La civilización no es otra cosa que el ensayo de reducir la fuerza a última ratio. Ahora empezamos a ver esto con sobrada claridad, porque la “acción directa” consiste en invertir el orden y proclamar la violencia como prima ratio; en rigor, como única razón. Es ella la norma que propone la anulación de toda norma, que suprime todo intermedio entre nuestro propósito y su imposición. Es la Carta Magna de la barbarie. [...]



Responder:



¿Cuál es el tema central del texto y sus conceptos más relevantes?

Describa, explique y ejemplifique al Hombre masa (hombre medio)

Comente qué significa esta frase y cómo se ve reflejada en la actualidad “Esto es [...] característico en nuestra época: no que el vulgar crea que es sobresaliente y no vulgar, sino que el vulgar reclame e imponga el derecho de la vulgaridad, o la vulgaridad como un derecho”.



De acuerdo al texto ¿Cuál es la característica del nuevo hombre que estaba surgiendo en Europa? Y cómo esto de opone al diálogo filosófico o racional entre las personas.



Obligación buscar la definición de los conceptos que no conoce o no comprende.

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